Yo paso de trabajar

¡Yo paso de trabajar!

Cada vez me cuesta más decir algunas palabras, entre ellas hoy pienso en la palabra trabajar y por ende, trabajadores. Y si, no me gusta nada. Nada.

No nos viene de nuevo el origen de la palabra trabajar, proviene del latín tripaliare (torturar) y tripalium (objeto de tortura). Menudo sufrimiento. Algo doloroso, ¿Verdad?

Y esta herencia cultural de padecer, la seguimos manteniendo. Plántate un lunes o martes por la mañana y mira la cara de la gente. Parecen llevar una frase en la frente acompañada con luces de neón transmitiendo sus pensamientos: <me voy a la sala de torturas>.

80.000 horas, 80.000 horas son las que te vas a pasar aproximadamente en tu empresa a lo largo de toda tu vida. Y sólo pronunciar la frase <me voy a trabajar>, ya produce hastío. Y es más, cuando le dices a alguien, lo que recibes es un <venga ánimo>, <que no sea nada>, <tu puedes>.

Llámame flipada, pero ¿qué pasaría si empezaras a ver el ir a la empresa como un espacio de realización donde invertir unas horas para tu desarrollo personal y profesional?. Dale una vuelta a tus neuronas y empiézate a decir cosas estimulantes.

Te imaginas una conversación el lunes por la mañana rollo <Buenas! ¿Cómo estás?> Y responder <¡Genial! Me voy a desarrollar>, o <Voy a evolucionar un rato>, o <Voy a enriquecer mis relaciones>, o lo que tengas oportunidad de hacer (y sin duda tienes unas cuantas opciones). Sería un flipe. Seguro que el otro se quedaría pensando <Menudo motivado de la vida. Este no se ha enterado de qué va todo esto>. O quizás el que no se ha enterado eres tu, porque todas las horas de tu vida cuentan. Todas.

¡Y a mi, me encanta la idea! Porque al fin y al cabo, tu empresa y tu puesto de contribución (lo que a veces se le suele llamar puesto de trabajo) son una oportunidad para desarrollarte profesionalmente, de seguir creciendo, una oportunidad de entrenarte para dominar nuevas habilidades, adquirir nuevos conocimientos, el reto de resolver nuevos problemas, un estímulo para enriquecer tu círculo social, inspirarte, seguir aprendiendo y aportar el talento que espera el mundo (entre otros).

¿Porque no empezar a utilizar nuevas palabras que enriquezcan tu existencia? Si, ya sé que la idea es muy loca, pero si lo piensas, es genial. Te invito a ver tus ocho horas como una oportunidad de desarrollo y contribución.

Recuerda que, la vida es, y la interpretación que hagas de ella es tu libertad. Tu mente funciona con el piloto automático (¡nuestro cerebro tiene que ahorrar energía, y no piensa!). Pero ahora, necesito que pares un momento y elijas lo que quieres pensar. Profundiza en ello y míralo como unos minutos de inversión que pueden cambiarte la calidad de vida.

Ten en cuenta también el efecto arrastre, esta tendencia que tenemos de normalizar los pensamientos porque una gran mayoría lo vea así. ¿Qué piensan tus compañeros? ¿Qué creencias tienen al respeto? Es el momento de cuestionarte si te hacen bien o no las emociones que tienes asociadas con la palabra trabajo.

Puedes enriquecer tu experiencia en el día a día y pasarlo bien, sólo tienes que romper algunos esquemas mentales. Y miles de años de historia.

No se qué puesto tienes y puedo intuir que te está pasando por tu cabeza, pero te lo digo muy seriamente. Pruébalo. Si cambias lo que te dices, tu mente lo afrontará de otra manera y tu estado de ánimo cambiará. Pero lo tienes que querer. Quedarse pensando en la tortura, también es una opción, pero ten en cuenta que tu la estás eligiendo y el impacto en tu vida.

Y ahora te dejo, ¡voy a aprovechar todas las oportunidades que me depara el día de hoy!

(Artículo extraído del Blog de Bibi Villa).

#Motivación #Mindset #UnPresenteConSentido

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