Si piensas que es un capullo, el asunto va a ir mal

Es que el tipo es un capullo. Expresión válida para alguien que acabas de conocer, para tu jefe, para alguien de tu equipo, para tu entrevistador o para tu cliente, aquel que piensas que es un pesado.

Es una expresión bastante habitual (puedes cambiar el adjetivo para aquel que uses más comúnmente, también me vale). El tema es que cuando tú piensas algo parecido a <este tipo es un capullo>, el otro lo sabe. Aunque no lo verbalices o aunque intentes ser un falso. El otro lo ve como si llevaras un cartel en la frente, y por si no es poco, estuviera iluminado con luces de neón.

Quieres tener una buena relación, bueno, de hecho tu mente te dirá que no, que sólo es un tipo con el que tienes que lidiar de vez en cuando. Pero yo te digo que si es tu jefe, tu cliente o alguien de tu equipo, más vale que tengas una buena relación sino quieres verte en la calle o con un cliente menos en un plazo de tiempo. ¡O simplemente quieres conectar por el mero hecho que cuando dos se llevan bien siempre es mejor que cuando no lo hacen!

Lo fácil sería decirte que actuaras de una forma políticamente correcta, que al fin y al cabo es lo que se hace habitualmente, sacarle tu mejor de las sonrisas hasta que ya ha pasado el umbral de tu vista que entonces pones esa jodida cara de perro, en plan… <le detesto>.

Yo te propongo algo más radical: deja de pensar que el tipo es un capullo. Y esto no es nada fácil porque tu mente constantemente te va a dar razones para que lo sigas pensando. Y encima, por si fuera poco, la percepción selectiva de la realidad, te va a hacer que sólo veas aquellos actos que te confirman, que efectivamente el tipo es un capullo.

¿Y porqué piensas esto? Quizás el tipo es una persona confiada y tú desde pequeño has integrado que los confiados son unos prepotentes, por lo tanto es un capullo. Quizás, el tipo piensa diferente a ti, y por el sesgo de realismo ingenuo, tu crees que siempre tienes la razón y la verdad absoluta, y que los otros siempre están equivocados, por lo tanto es un capullo. Quizás es porque esta persona siempre consigue resultados mejores y la empresa lo tiene como si fuera dios, y esto te jode, por lo tanto es un capullo. Quizás… no lo sé, ¡hay tantos motivos por lo que puedes pensar esto!

Mi invitación es que reflexiones acerca de adoptar una nueva postura, que practiques la empatía y la compasión, que te atrevas a pensar que esta persona tiene un cuerpo y una mente que no es como la tuya, a pensar que esta persona tiene sus sentimientos y emociones que no coinciden con los tuyos, a pensar que esta persona tiene su dolor y lo manifiesta como puede, pensar que los otros juegan su batalla y que no tienes ni idea de la experiencia vivida, de como lo han educado, de cuales son sus valores y como es su vida. A pensar que todos tenemos derecho a nuestra singularidad -siempre y cuando no jodamos a los demás-. A pensar que todos tenemos días buenos y días malos y que reaccionamos con los recursos que tenemos. A pensar que es una persona y como tu y como yo, merece ser respetada, y porque no, recibir tu afecto.

Claro, ya se lo que estás pensando, que no, que ni es una buena persona ni se merece tu respeto y tu afecto. Vale, entonces ¿quién es el radical? Piénsalo.

La comunicación es conexión, es confianza, es respeto, es influencia, y si sigues pensando que es un capullo, olvídate de todo esto. Tú también decides el desenlace. Piensa que te aporta una actitud y la otra, y elige la que prefieras. Y también te diré, si dejas de pensar que ese tipo es un capullo, igual te sorprendes con el tipo, porque tu estás co-creando esta realidad.

Y recuerda que mejorar las relaciones sociales en el trabajo (y fuera de el) te aportará calidad de vida. Atrévete. ¡Mantente Hyper!

 

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