Pasión, ¿si o no?

Últimamente veo mucho debate en las empresas acerca de la pasión, si ésta es necesaria o no, para trabajar y para desarrollarnos como profesionales. Se trata de un término que se ve claramente afectado según la corriente, las teorías y las modas que se observen. Y también de la cultura empresarial que tenga tu organización y la influencia de tu entorno. Este último afecta más de lo que imaginamos.

Dejando de lado las teorías, me gusta poner atención en lo que nos hace sentir bien. Todo lo que suma, da energía, aporta e invita a pasar a la acción con actitud y motivación, que sea bienvenido a nuestras vidas. Y más.

Este artículo lo he desarrollado observando el comportamiento y las consecuencias de aquellas personas que viven con pasión y también de la experiencia propia vivida. Y esto si es una certeza y te tengo que confesar que yo no funciono demasiado bien (por no decir, nada bien) sin pasión, tanto en los proyectos vitales como profesionales.

 

 

¿Porqué decir si a la pasión?

La pasión conlleva un estado de confianza, a no tenerle miedo a la incertidumbre y a abrazar el caos como una oportunidad de creación con una fuente inagotable de posibilidades. La pasión aleja a la persona de emociones negativas como el estrés y la ansiedad, dejando paso a una energía positiva combinada con las emociones que esta desprende.

La pasión es un aliado para el disfrute, vinculada a ella está la motivación para empezar con ganas las jornadas de trabajo con buena energía. ¿Existe algo mejor que querer disfrutar y vivir las horas que le dedicamos a lo profesional?

La pasión favorece la concentración y por ello es sinónimo de productividad personal y alto rendimiento. Además de buscar siempre la mejora, la evolución, la excelencia, por lo que favorece al aprendizaje (mayor facilidad) y a un mayor conocimiento, por interés personal, no por obligación.

La pasión es una aliada de la creatividad, la atención por lo que nos apasiona nos ofrece claridad y ver las oportunidades que son infinitas en procesos de creación. Lo que nos lleva a tener más iniciativa y proactividad a la hora de aportar valor.

La pasión nos da fuerzas para hacer frente a los obstáculos que se nos presenta en cualquier proyecto, mejorando así nuestra resiliencia y haciendo uso de nuevo de la creatividad para ver nuevas alternativas. Nos empodera para seguir confiando en el camino.

La pasión mejora nuestras relaciones personales y profesionales, está relacionada con la influencia, la energía positiva que proporciona, hace que mejoren las relaciones, el contagio de emociones positivas, la confianza en tus proyectos y facilidad a la hora de servir y vender las ideas.

 

Así que, cada uno es libre de decidir si quiere vivir apasionado por sus proyectos, por su trabajo, con la vida. Pero si me dais a elegir, sin duda alguna yo me quedo con las personas que viven y trabajan con pasión, pues tan solo le veo beneficios.

Confieso que me flipan las personas que se atreven a vivir apasionadas y todavía más, me encanta relacionarme con ellas. ¡Me saco el sombrero!

Y tu, ¿cómo vives tu la pasión en tu vida? ¿qué te lleva y qué te aporta a vivir con pasión? Me gustará leerte 😉

Atrévete. Mantente Hyper.

 

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